
Acabo de descubrir a uno de los mejores diseñadores de nuestros tiempos que combina prefectamente con mi reciente gusto por el metal, esta locochón, hechándome un clavado por sus diseños no puedo evitar el fugarme en un viaje mental por la ciudad de Tokio, Nueva York, o quizá, incluso por una autopista de la desértica Arizona, a toda velocidad sobre una Iron 883, ecuchando algunas canciones de Judas priest, Iron Maiden, Trail of tears, Opeth, Arch Enemy. Un breve espacio para olvidarme de todo, para extremar los sentidos, subir la adrenalina, volar libre, sin rumbo, sin lastres del pasado, con la pasión incierta del mañana. Degustando una nueva aventura cada día, en una vida interminable de velocidad y movimiento.